dimecres, 17 de desembre de 2008

Nuevas investigaciones abren una via para mejorar la calidad de vida de los enfermos de Fibromialgia.

Enfermedades fantasma, inexistentes, psíquicas..., se decía hasta hace no mucho de la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica (SFC). La Organización Mundial de la Salud no las reconoció hasta 1989 y su tratamiento e investigación empezó tarde. Sin embargo, en los últimos cinco años se ha avanzado a paso acelerado en el conocimiento de estas dos enfermedades. Este año han sido aprobados dos fármacos en Estados Unidos indicados específicamente para tratar la fibromialgia - la Duloxetina y la Prebagalina-y otro medicamento está pendiente de recibir la autorización para tratar el SFC - el Ampligen-.
El impacto humano, social y económico de la fibromialgia y el SFC es tal que las investigaciones en torno a ellas se han multiplicado de forma exponencial en poco tiempo. Ahora empieza a conocerse el fondo de estas dolencias invisibles durante años. Sin llegar al triunfalismo, los médicos son optimistas respecto al futuro de los enfermos. "No tardaremos en ver pacientes que entran en remisión", dice José Alegre, jefe de la unidad de SFC del hospital Vall d´Hebron. De seguir con el ritmo actual, Alegre cree que en unos cuatro años se obtendrá el perfil genético de estas enfermedades. La Fundación de Afectados y Afectadas de Fibromialgia y Síndrome de la Fatiga Crónica impulsó la creación de un banco de ADN para recoger muestras de enfermos, familiares y personas sanas con el objetivo de conocer los genes implicados en estas enfermedades. Así se podrían identificar dianas terapéuticas y crear fármacos útiles para luchar contra ellas, detectar factores de riesgo genéticos o crear biochips diagnósticos.

Aparte de la investigación genética, cada enfermedad lleva un ritmo distinto. Aunque relacionadas entre sí - hay pacientes que sufren ambas enfermedades-,son dolencias diferentes. La fibromialgia es una enfermedad que se clasifica dentro de lo que se conoce como síndromes de sensibilidad central al dolor. Se caracteriza por dolor generalizado y la existencia de hipersensibilidad a este; es decir, que el sistema que regula la sensación de dolor - el sistema nociceptivo-está alterado y reconoce como doloroso cualquier pequeño golpe o rozadura que en una persona sana no causaría ningún daño. Por eso buena parte de los esfuerzos se centran en conocer la alteración que sufre el sistema nociceptivo y cómo afecta al paciente. "En las personas con fibromialgia este sistema siempre está encendido, es como tener una herida abierta en todo el cuerpo, y eso explica muchos de los síntomas de la enfermedad, como cuadros drepresivos, problemas de insomnio o cansancio", afirma Antonio Collado, coordinador de la unidad de fibromialgia del Clínic. En una persona con predisposición genética, una situación de estrés continuado, un trauma o un accidente puede desencadenar fibromialgia. No existe cura para ella y sus síntomas se tratan con ejercicio físico, terapia psicológica para que el paciente entienda la enfermedad y reconozca sus límites, y fármacos contra el dolor. En el 60%-70% de los casos la calidad de vida mejora, pero en el resto no se obtienen resultados.

Los fármacos Duloxetina y Prebagalina - esta última es muy probable que se apruebe en Europa para tratar la fibromialgia en el 2009-podrían cambiar la situación. Actúan sobre la enfermedad, no para mitigar los síntomas de esta. La Pregabalina modera las señales del dolor a nivel medular y cerebral y la Duloxetina es un inhibidor de la recaudación de la serotonina y la adrenalina que mejora diversos parámetros de la enfermedad. Otros fármacos contra la fibromialgia, como el Minalciprán o el Oxibatosódido, están en estudio. Además de la búsqueda de fármacos, se siguen otras estrategias para hacer frente a la dolencia. Jordi Carbonell, jefe de la unidad de fibromialgia del hospital del Mar, explica que algunos ensayos trabajan con la estimulación magnética y eléctrica transcraneal. Consiste en estimular el córtex cerebral a través de ondas magnéticas o corriente eléctrica. "Esta estimulación envía órdenes a los centros cerebrales más profundos disminuyendo la intensidad de las sensaciones dolorosas", dice. Aun así, Carbonell advierte que el paciente no puede esperar un fármaco que vaya a curarlo. "La terapia cognitiva y el ejercicio seguirán siendo necesarios", avisa. El SFC, en cambio, está dentro de las enfermedades inmunológicas. También parte de la predisposición genética de la persona a padecerla y de un factor desencadenante que la hace

"estallar". Un virus - como el de la enfermedad del beso-,una vacuna, un latigazo cervical o un parto - debido a las alteraciones hormonales-pueden disparar esta enfermedad en las personas predispuestas. Tampoco existe cura. José Alegre explica que la investigación en el SFC se centra, además de en la genética, en cómo medir la gravedad del paciente y en fármacos que modulen el sistema inmune.

Una gran noticia, aixó vol dir que no ens han abandonat, i que continuan treballant per millorar la nostre qualitat de vida, sempre hem de mantenir l'esperança.